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21 de junio




21 de junio de 1929

PROMOCIONANDO LA TEMPORADA ESTIVAL



El viernes 21 de junio llevaba un mes y medio inaugurada la Exposición y la cuestión de los pases y las entradas todavía coleaba. En los últimos días, aun habiéndose superado el límite del 15 de julio establecido, el Comité Permanente seguía recibiendo solicitudes de pases de libre acceso para cargos y por cuestiones de misiones especiales y, a pesar de que los precios de las entradas al recinto habían quedado estipulados y de que, para abaratarlas, se habían creado diferentes tipos de bonos, los sevillanos seguían descontentos con el precio, ciertamente alto para la mayoría. El Comité de la Exposición estaba temeroso de que altas temperaturas veraniegas redujeran aún más el número visitantes al recinto.

Estas cuestiones se abordaron en la sesión del Comité de la Exposición que se celebró aquel día en el Hotel Alfonso XIII, en la que se trataron además asuntos de trámite. La presencia de dos nuevos vocales, los dos principales cargos de la Delegación de Hacienda de Sevilla, que habían tomado posesión el día anterior era ciertamente adecuada ya que el delegado, marqués de Valdeíñigo, y el abogado del Estado Baldomero Camporredondo Fernández, eran los responsables ante el gobierno del control de los ingresos generados por la Exposición.

En dicha Comisión se aprobó prorrogar la fecha de solicitud de los pases hasta el 25 de junio, y asegurar la concurrencia al recinto durante el verano, aceptando, aunque con limitaciones y haciéndolas extensivas a otras asociaciones locales, las solicitudes cursadas por el Círculo de Labradores y el Centro Mercantil de Sevilla. Dichas instituciones habían propuesto adquirir un número elevado de entradas (unas 10.000) para sus socios, a precios sustancialmente bajos: veinticinco céntimos el acceso al Casino de la Exposición y treinta al recinto de la Exposición. El Comité Permanente aceptó los precios, pero solo durante el periodo estival (hasta el 30 de septiembre), con entrada por la puerta frente al Casino, y después de las nueve de la noche. El Comité, además, se comprometía a instalar un cinematógrafo en un lugar cercano al Casino.

La prensa recogía las visitas de personajes ilustres a la Exposición como forma de estimular la concurrencia y promocionar el certamen. El 21 de junio difundiría que Zaleski, ministro de Polonia y representante delegado en la Sociedad de Naciones, visitaba la ciudad, acompañado de su esposa.

También anunció que en julio el director y productor cinematográfico estadounidense Edwin Carewe y su esposa visitarían las dos exposiciones españolas. Aquella noticia incluía información complementaria que reflejaba lo glamuroso de la visita y sus intereses comerciales. De hecho, se indicaba que el matrimonio había embarcado en el puerto de Nueva York en el trasatlántico británico RMS (Royal Mail Ship) Majestic, el mayor buque de línea del mundo y el transatlántico más popular de la época. La prensa refería también que Carewe pretendía tratar con las autoridades españolas sobre la producción en los estudios de Hollywood de películas en castellano , en las que participaría la mejicana Dolores del Río, la primera estrella femenina latinoamericana que había triunfado en Hollywood y una de las actrices más importantes de la Época de Oro del Cine Mexicano.





El teatro en la Exposición

En el Teatro de la Exposición, Compañía de Casimiro Ortas representaba la comedia “El señor Adrián el primo o ¡Qué malo es ser bueno!”, Carlos Arniches, estrenada dos años antes en el teatro de la Comedia de Madrid.

Noticias de la prensa local sobre la jornada

  • Reunión de la Comisión Permanente. El Noticiero Sevillano, de Sevilla. 22 de junio de 1929, p. 3.

  • Proyecto de películas habladas en español. El Noticiero Sevillano, de Sevilla. 22 de junio de 1929, p. 4.

  • Aviso. El Correo de Andalucía, de Sevilla. 21 de junio de 1929, p. 3.

  • Programa de la Exposición del día. El Correo de Andalucía, de Sevilla. 21 de junio de 1929, p. 3.

  • El señor Zaleski, ministro de Polonia, en Sevilla. El Noticiero Sevillano, de Sevilla. 21 de junio de 1929, p. 1.

Cómo citar esta entrada

21 de junio de 1929. Promocionando la temporada estival. En El Diario de la Exposición, de Juan José Cabrero Nieves y Amparo Graciani, https://www.eldiariodelaexposicion.com/post/21-de-junio-de-1929-y-1930. Sujeto a Licencia Creative Commons.





21 de junio de 1930

LA CLAUSURA DE LA EXPOSICIÓN



El 21 de junio fue el último día de la Exposición Iberoamericana. Por la mañana, el recinto se abrió a las nueve. Los pabellones estuvieron abiertos de diez de la mañana a una de la tarde y de cuatro a ocho menos cuarto, momento en que dio comienzo la ceremonia de clausura en el Teatro de la Exposición; para acceder al recinto era necesario abonar la entrada, el billete personal a una peseta y para niños de seis a doce años y militares sin graduación, a cincuenta céntimos con el recargo de diez céntimos para la Junta de Protección de la Infancia. El precio del billete de coche era de dos pesetas. Sin embargo, entre las cuatro de la tarde y las dos de la madrugada el acceso al recinto fue libre para favorecer que el público asistiera a las fiestas y los eventos que se celebraban con motivo de la clausura.



Anuncio. En ABC de Sevilla, de 21 de junio de 1930, p. 20.


Por la mañana

Según la prensa local, desde primera hora de la mañana las calles de la ciudad estaban muy animadas. Había mucho público local y también procedente de otras localidades de la provincia que venían a Sevilla para los festejos.


La misa por los iniciadores de la Exposición


El sábado 21 de junio, el Pabellón de Castilla la Vieja y León fue noticia por dos cosas. Una, porque aquel día el alcalde, Antonio Halcón y Vinent, primer conde de Halcón, manifestó que una comisión de diputados de Castilla, habían ofrecido el pabellón a la ciudad. La segunda porque a las once de la mañana, sonó por última vez la campana de la espadaña del edificio, con la que se llamaba a los fieles a la misa por las almas de los iniciadores de la Exposición fallecidos, la que tradicionalmente se celebraba los domingos. En esta ocasión, la ceremonia se revistió de mayor solemnidad y asistieron más fieles, al permitirse la entrada libre por la puerta de la avenida Reina Victoria, que ya era llamada, coloquialmente, de la Botella. El vicario general del Arzobispado, Jerónimo Armario, ofreció la misa y el cardenal arzobispo rezó el responso por el alma de los recordados. El acto estuvo presidido por distintas autoridades y rindieron honores fuerzas de Aviación, Marina y una compañía del regimiento de Soria, al mando del capitán Diego Díaz Trechuelo, que dieron guardia al altar y escolta al Pendón de Castilla, y que desfilaron después.


El Príncipe en el Pabellón de la Marina de Guerra


Aunque inicialmente sí estaba previsto, el Príncipe de Asturias no asistió a la misa pues por un cambio de agenda pasó la mañana en el Pabellón de la Marina de Guerra, donde le recibieron el comandante de Marina del Puerto (Sr. Noval), el comandante general del Apostadero de Cádiz (Sr. González) y el comandante de la carabela "Santa María" (Sr. Guillén). El cañonero "Laya", fondeado en el puerto, dio las salvas de ordenanza a la entrada y salida de don Alfonso. Después este se dirigió a la Sociedad Nuevo Casino, en la plaza de la Campana, donde se ofreció un aperitivo en su honor; allí fue recibido por el presidente de la sociedad, Ruiz Martínez y por su secretario, Manuel Delgado Brackenbury. Después, don Alfonso regresó al hotel Alfonso XIII.



Termina la Semana Nacional de Méjico en la Exposición

Aquella mañana se celebraron los últimos actos de la Semana Nacional de Méjico. Estos comenzaron con la conferencia "La Escuela en Méjico", que, en la Sala de Fiestas del Pabellón de Portugal, impartió Juan Rubio Carretero, catedrático de Pedagogía, según la prensa, con numerosos asistentes. A continuación, el comisario general de Méjico en la Exposición, Francisco Orozco Muñoz, ofreció un almuerzo de despedida a los catedráticos de universidad e institutos, intelectuales, artistas y profesores españoles y portugueses a los que el Gobierno de Méjico había invitado a asistir a la semana nacional. Tras los discursos de rigor, pasaron a un salón anexo donde se celebró una “fiesta de arte popular” en honor de la representación de Portugal.


La clausura oficial

La prensa dejaba constancia de cómo a partir de la cuatro de la tarde, el recinto se fue llenando de público:


Desde antes de las cuatro de la tarde, hora en que el recinto quedaba abierto al público, un inmenso gentío, utilizando toda clase de vehículos, se dirige a la Exposición, cuyas entradas, sin porteros ni taquillas, no cesan de recibir y dar paso a centenares de personas que se disponen a participar en las grandes fiestas populares anunciadas. Sinceramente nos felicitamos de esta brillantez que el pueblo va a prestar a los actos de clausura, deseando que ellos sean un nuevo jalón para el futuro, que ha de depararnos legítimamente el provechoso rendimiento que es justo esperar como premio al enorme esfuerzo, al gran sacrificio realizado por la ciudad, calladamente, pensando sólo en la posteridad y en el prestigio de su nombre”.


La ceremonia

A las ocho menos cuarto de la noche, se celebró la ceremonia oficial de clausura de la Exposición, en el Teatro de la Exposición, cuyo escenario estaba exornado con tapices de la Real Casa. El acto estuvo presidido por el Príncipe de Asturias, que vestía uniforme de la Marina, y ostentaba la banda de la Orden del Sol del Perú y la placa del Mérito Militar cubano.


Asistieron al acto el Ministro de Trabajo y Previsión, Pedro Sangro Ros de Olano, marqués de Guad-el-Jelú, en representación del Gobierno de España, el comisario regio, el gobernador civil, el alcalde, el presidente de la Diputación, el Cardenal arzobispo, el rector de la universidad, el Capitán General de la Región, el presidente y fiscal de la Audiencia, y los comisario y delegados de los países concurrentes.

Cuando apareció el príncipe en el escenario, se interpretó la Marcha Real. En el turno de discursos intervinieron Carlos Cañal, el comisario regio; M. Silveira de Castro, comisario de Portugal; Delfino Sánchez Latour, delegado de Guatemala y presidente en turno del Comité de Comisarios; Meana, teniente de alcalde del Ayuntamiento de Sevilla y, finalmente, Pedro Sangro, ministro del Trabajo y Previsión. Tras los aplausos, el príncipe heredero pronunció las palabras "Queda clausurada la Exposición Ibero Americana de Sevilla", que fueron seguidas de una enorme ovación, tras las que de nuevo sonaron los acordes de la Marcha Real.



El banquete de gala

A las nueve y media de la noche en el hotel Alfonso XIII, se celebró el banquete de gala de la clausura del certamen, presidido por el Príncipe de Asturias. Entre los doscientos comensales, estaban las primeras autoridades de la ciudad, los grandes de España, los miembros del Comité Permanente de la Exposición, los concejales del Ayuntamiento, la Comisión Permanente de la Diputación Provincial, los delegados y comisarios de los países concurrentes y los representantes de la prensa.


Su Alteza Real, don Alfonso de Borbón y Battenberg, Príncipe de Asturias, con el Comité de la Exposición, los delegados de los países concurrentes y autoridades, después del banquete de gala de la clausura de la Exposición (fot. de Sánchez del Pando, en La Hormiga de oro, 1930, vol. 2, p. 450).



En el Sector Sur


Tras el banquete, su alteza recorrió el recinto de la Exposición, que en aquel momento estaba muy animado. De hecho, poco antes de empezar el banquete, a las nueve de la noche, en el Sector Sur, el ambiente era ya especialmente festivo. En distintos puntos había conciertos de bandas de música, militares y civiles; los restaurantes y el Parque de Atracciones estaban en plena actividad. Esa noche el programa de fuegos artificiales era especial, superando con mucho, según la prensa, al de los restantes días: de hecho, seguían los concursos de fuegos artificiales, quemándose su última función en el Sector Sur a las once de la noche, pero a las doce, las distintas casas concursantes se dispararon fuegos de artificio, bombas etc. en distintas partes del Parque de María Luisa y del Sector Sur, mientras un numeroso público ocupaba prácticamente todo el recinto. La prensa hablaba del entusiasmo del público que presenciaba el “soberbio y sugestivo” espectáculo.



Baile, teatro e iluminación artística


A las once y media, en el Casino de la Exposición, se celebró un baile de gala al que asistieron mil quinientas personas de todos los estamentos de la sociedad sevillana. Aquella noche, hubo función de gala en el Teatro de la Exposición, en la que la Compañía de Carmen Díaz puso en escena la comedia “Los mosquitos”, de los hermanos Álvarez Quintero. Mientras, todo el recinto de la Exposición lucía su última iluminación artística, que se encendió a las nueve de la noche y que no se apagó hasta altas horas de la madrugada.


Una noche de ensueño


La última noche de la Exposición fue como el comisario regio había deseado: “una noche de ensueño en que se desbordó el entusiasmo popular de manera inenarrable y nunca anteriormente conocida”. Marcos Rafael Blanco Belmonte, en el artículo “Epílogo que puede ser prólogo” que publicó en ABC el 22 de junio de 1930 lo dejaría de manifiesto:

Cuando en el crepúsculo vespertino de este día inolvidable, la voz del príncipe de Asturias, con la dulzura melancólica de una despedida, declaró clausurada la Exposición Iberoamericana, hubo un breve silencio de infinita tristeza, y seguidamente una explosión prolongadísima de vítores y un retumbo fragoso de aplauso.

En la brevedad del silencio cupieron holgadamente recordaciones, pesadumbres y hasta remordimiento. Como en cinematográfico desfile, ante todo, pasaron por el corazón y por el cerebro de la colectividad las imágenes de los próceres, patriotas, artistas, precursores, hacedores y propulsores del certamen: Rodríguez Caso, Urbina, Colombi, Aníbal González, el primer marqués de Luca de Tena… La gloriosa legión de los caídos… Y algunos más… Como dolor propio sintieron todos, absolutamente todos, que la Exposición no haya tenido eco y celebridad en consonancia con sus méritos y calidades. Santo dolor del patriota ganoso de admiraciones universales para su patria…

Hazaña quijotesca…Pronto vendrá la realidad de Sancho a cosechar lo que sembró el caballero. Acaso como Medina del Campo fue la gran feria de España en un futuro inmediato sea Sevilla el mayor mercado de América, la ancha casa de contratación de veinte países hispanoamericanos.

Acaso este epílogo de hoy se convierte en prólogo de mañana.

Se ha iluminado el anochecer con fulgores meridiano… Se yergue el príncipe de Asturias. Majestuosamente suena la Marcha Real. Unidas, enlazadas en los altos mástiles flotan muchas banderas. Todas son símbolos de naciones y que riman con España. Todas han sido testigo del triunfo de la Exposición que ahora mismo, en un temblor de luminarias, comienza a convertirse en recuerdo”.


Noticias de la prensa local sobre la jornada

  • Una animación inusitada en la Exposición y en las calles ha sido la nota del día. En El Noticiero Sevillano, de Sevilla. 22 de junio de 1930, p. 8.

  • Semana de Méjico. En El Noticiero Sevillano, de Sevilla. 22 de junio de 1930, p. 2.

  • Conferencia del señor Rubio Carretero. En El Noticiero Sevillano, de Sevilla. 22 de junio de 1930, p. 8.

  • A los hijos de Castilla la Vieja y León. En El Noticiero Sevillano, de Sevilla. 19 de junio de 1930, p. 1.

  • Pabellón de Castilla la Vieja y León. En El Noticiero Sevillano, de Sevilla. 19 de junio de 1930, p. 1.

  • La última Misa del Pabellón de Castilla León. En El Noticiero Sevillano, de Sevilla. 22 de junio de 1930, p. 8.

  • La estancia del príncipe de Asturias en Sevilla. En El Noticiero Sevillano, de Sevilla. 22 de junio de 1930, p. 8.

  • Manifestaciones del Alcalde. En El Noticiero Sevillano, de Sevilla. 22 de junio de 1930, p. 8.

  • Ofrecimiento del pabellón de Castilla la Nueva. En El Noticiero Sevillano, de Sevilla. 22 de junio de 1930, p. 8.

  • La comisión post-exposición. En El Noticiero Sevillano, de Sevilla. 22 de junio de 1930, p. 8.

  • Pabellón de Asturias. En El Noticiero Sevillano, de Sevilla. 19 de junio de 1930, p. 1.

  • La solemne clausura de la Exposición Ibero Americana. En El Correo de Andalucía, de Sevilla. 21 de junio de 1930, p. 1.

  • Manifestaciones del comisario regio señor Cañal. En El Noticiero Sevillano, de Sevilla. 21 de junio de 1930, p. 1.

  • El acto oficial de la clausura del certamen. En El Noticiero Sevillano, de Sevilla. 22 de junio de 1930, pp. 1-2.

  • Ayer se clausuró solemnemente la Exposición Ibero-Americana de Sevilla. En ABC de Sevilla. 22 de junio de 1930, pp. 33-35.

  • Blanco Belmonte, M. R. Epílogo que puede ser prólogo. En ABC de Sevilla. 22 de junio de 1930, p. 33.


Cómo citar esta entrada

21 de junio de 1930. El día de la clausura. En El Diario de la Exposición, de Juan José Cabrero Nieves y Amparo Graciani, https://www.eldiariodelaexposicion.com/post/21-de-junio-de-1929-y-1930. Sujeto a Licencia Creative Commons.





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