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29 de junio




29 de junio de 1929

EL MERECIDO HOMENAJE A ANTONIO OLLERO Y LEANDRO SEQUEIROS



El sábado 29 de junio hubo dos eventos especiales; por la tarde, un homenaje a los señores Antonio Ollero Sierra, presidente del Patronato de Formación Profesional, y Leandro Sequeiros Olmedo, director del Real Colegio Hispalense de Formación Profesional; por la noche, en el Hotel Alfonso XIII un baile en honor de los marineros italianos. Mientras, en el Parque de Atracciones, seguía la Gran Verberna de San Pedro



El homenaje a Ollero y Sequeiros

Dos años antes, por R.O. de 18 de junio de 1927, quedó establecido que el Ministerio de Trabajo y Previsión de España, a cargo de Eduardo Aunós Pérez, colaboraría en la Exposición Iberoamericana mediante la instalación de las Escuelas de Formación Profesional. Aquel sábado se homenajeaba a las dos personas cuyo tesón había hecho posible esta representación. El primero era Antonio Ollero Sierra, presidente del Patronato de Formación Profesional que, siguiendo los modelos de los patronatos de Madrid y Barcelona, agrupaba todos los centros docentes de formación profesional; precisamente, su constitución y sus estatutos habían sido aprobados en el marco y en los preámbulos de la Exposición, el 21 de diciembre de 1928.

El segundo era Leandro Sequeiros Olmedo, director del Real Colegio Hispalense de Formación Profesional, institución docente creada por R.O. de 21 de marzo de 1929, que, en sustitución de la antigua Escuela de Artes y Oficios, agrupaba a efectos administrativos y pedagógicos estos centros docentes, en los que se preparaba a jóvenes procedentes tanto de las enseñanzas primarias y de bachillerato como de fábricas y talleres, y que integraba la Escuela de Trabajo, la Escuela Industrial y la Oficina-Laboratorio de Orientación y Selección Profesional.

El objetivo del Gobierno era mostrar en Sevilla un centro docente modélico y de referencia; un modelo piloto para otras escuelas de este género en España, que contara con las mejores y más avanzadas instalaciones para el desarrollo de su actividad teórico-práctica (aulas docentes, laboratorios, talleres y otros servicios) y que estuviera dotado de los servicios necesarios (calefacción central, duchas, asientos unipersonales en las aulas, proyectores de imágenes…). Ollero y Sequeiros fueron los encargados de llevar a cabo este proyecto.


Tras las oportunas gestiones con el Comité de la Exposición, el espacio asignado no podía ser mejor: el edificio inmediato a la Torre Norte de la Plaza de España, que contaba con amplias posibilidades por tener tres plantas (principal, primera y segunda) y por poderse ocupar la planta de basamento o sótano de la plaza, gran parte de la cual se utilizaría; unos espacios que, entre el verano de 1928 y marzo de 1929, y bajo la dirección de José Gómez Millán, fueron adaptados a tales usos.




Edificio inmediato a la Torre Norte de la Plaza de España, donde se instaló el Real Colegio Hispalense de Formación Profesional.




En la planta principal se instalaron aulas de dibujo (general y especial para delineantes) y oficinas (para la dirección y la secretaría del centro); en la primera, aulas de matemáticas, una biblioteca, un espacio de seminarios y despachos (para el director y secretario); en la segunda, laboratorios (de análisis especiales y ensayos de materiales para la enseñanza de auxiliares y técnicos industriales), y aulas (siete teóricas y una grande para proyecciones) y en el sótano, talleres (de carpintería mecánica, calderería y forja, soldaduras autógenas y la hojalatería, de ajustes y máquinas-herramientas, y de fundición y de electricidad) y laboratorios (de física, química general, análisis químicos de ensayos especiales y de materiales). El patio, que estaba cubierto con una claraboya, se usaría como Salón de Actos, gracias a la instalación de un estrado transportable.

Ollero y Sequeiros gestionaron todo ello, así como una muestra de fotografías y datos estadísticos de la formación industrial en España. El resultado fue modélico en lo que se refería a las medidas de seguridad y prevención vigentes en la época, no solo por los numerosos extintores que se colocaron en los talleres y se repartieron en todas las plantas del edificio, sino porque por primera vez en España se incluyó cartelería con orientaciones sobre seguridad y prevención de accidentes laborales, en concreto unos paneles cerámicos realizados por la Oficina-Laboratorio de Orientación Profesional, con dibujos e inscripciones de Carlos Guturbay, médico de la Constructora Naval de San Fernando.

Realmente el trabajo de Ollero y Sequeiros había sido modélico. El homenaje se celebró aquel día, a las siete de la tarde, en la propia Plaza de España, donde se encontraba instalado el Real Colegio Hispalense de Formación Profesion; en él se les entregaron sendos álbumes con la firma de todo el personal, en piel de Rusia, con incrustaciones de oro, la medalla de oro del Colegio, y unas “magníficas” placas de plata repujada, en las que se loaba la consecución de la instalación de esta institución y el progreso conseguido en los centros industriales de la región. Al término del acto, se sirvió un aperitivo. No sería el único homenaje, ni el mejor; meses después, en el Salón de Actos de Plaza de España, el ministro Eduardo Aunós Pérez, les haría entrega de la Medalla del Trabajo.

Taller de forja (fot. publicada en El avance de la provincia de Sevilla desde el 13 de septiembre de 1923).



Central eléctrica (fot. publicada en El avance de la provincia de Sevilla desde el 13 de septiembre de 1923).



Taller de carpintería (fot. publicada en El avance de la provincia de Sevilla desde el 13 de septiembre de 1923).



Taller de mecánica (fot. publicada en El avance de la provincia de Sevilla desde el 13 de septiembre de 1923).

Baile en el Alfonso XIII en honor de los marineros italianos

Aquella noche, la Diputación Provincial y Ayuntamiento de Sevilla ofrecieron un baile con bufé en honor de los marinos italianos atracados en el puerto de Sevilla, en los salones, el patio y las galerías de la planta baja del hotel Alfonso XIII. Al acto, que estuvo amenizado por la orquesta del establecimiento, asistieron los oficiales de la marina italiana, así como un número importante de aviadores españoles que habían celebrado con un banquete, organizado por el Real Aero Club, el feliz hallazgo del Dornier 16 y sus tripulantes.

El teatro de la Exposición

En el Teatro de la Exposición, a las once menos cuarto de la noche, la Compañía de Casimiro Ortas, volvió a poner en escena "¿Qué tienes en la mirada?."


Noticias de la prensa local sobre la jornada

  • En el hotel Alfonso XIII. En El Noticiero Sevillano, de Sevilla. 30 de junio de 1929, p. 2.

  • El pabellón provincial de Barcelona en la Exposición de Sevilla. En El Noticiero Sevillano, de Sevilla. 30 de junio de 1929, p. 2.

  • Homenaje a los señores Ollero y Sequeiros. En El Noticiero Sevillano, de Sevilla. 30 de junio de 1929, p. 3.

  • El Real Colegio de Formación Profesional. En El Correo de Andalucía, de Sevilla. 30 de junio de 1929, p. 2.

  • Espectáculos para el sábado. En El Noticiero Sevillano, de Sevilla. 29 de junio de 1929, p. 5.

Cómo citar esta entrada

29 de junio de 1929. El merecido homenaje a Antonio Ollero y Leandro Sequeiros. En El Diario de la Exposición, de Juan José Cabrero Nieves y Amparo Graciani, https://www.eldiariodelaexposicion.com/post/29-de-junio-de-1929. Sujeto a Licencia Creative Commons.






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