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25 de mayo de 1930

Verbena, iluminaciones extraordinarias y fuegos artificiales



El 25 de mayo, a las once de la mañana, en el Pabellón de Castilla la Vieja y León se celebró la tradicional misa en memoria de los iniciadores y creadores de la Exposición ya fallecidos.

Aunque parecía un domingo más, una esquela de El Noticiero Sevillano que informaba de la venta de los muebles y enseres de los Pabellones Regional e Industrial Valencianos, recordaba que, a menos de un mes de la clausura del certamen, los responsables de los pabellones y las legaciones americanas preparaban el desalojo de sus instalaciones y la venta de sus muebles, enseres y productos.


Las entregas de reconocimientos también anunciaban la proximidad del fin de la Exposición; aquella mañana el cónsul de Bolivia en Sevilla acudiría al domicilio de Nicolás Díaz Molero, ex alcalde de Sevilla, para hacerle entrega de la Gran Cruz del Cóndor de los Andes, que, como al entonces Director de la Exposición José Cruz Conde, el gobierno boliviano le había concedido con motivo de la inauguración del certamen.


Por la noche, continuaron las Fiestas en Honor de los Descubridores y Colonizadores de América que, organizadas por el Comité del certamen, se habían iniciado la noche anterior con la Retreta Alegórica. En esta ocasión, para las diez, el Comité programó una verbena popular que, a diferencia de la celebrada el día 19 en la Plaza de América, fue en la de España.


La plaza estaba repleta de público; unos de pie; otros sentados bien en los bancos, las escaleras y también en las sillas que se alquilaban a 0'50 céntimos. Según la prensa, esta ofrecía un aspecto espléndido. Todo era luz; la iluminación había sido reforzada especialmente para la verbena y la iluminación artística funcionaba a pleno rendimiento. En distintos puntos de la plaza, había puestos de refrescos y bebidas; los de buñuelos se situaban en los extremos, junto a la ría. En cualquier caso, lo más atractivo fue el espectáculo de fuegos artificiales, que corrió a cargo de la Casa Espinós, de Reus. En las galerías superiores de las loggias de la plaza se organizaron tres series pirotécnicas. La prensa incidía en lo artístico de estos efectos, y en cómo gracias a la sabia combinación de los motivos decorativos se crearon “momentos realmente fantásticos” que fueron muy aplaudidos.

Las bandas de música de los Regimiento de Soria y Granada, y la Municipal que se situaron, respectivamente, en los extremos y en el centro de la Plaza, amenizaron la velada con composiciones bailables y con los temas musicales de los siglos XVI y XVII que habían sido preparados para la retreta, en los que también tomaron parte las bandas de trompetas y pífanos de Alabarderos y Miqueletes de Guipúzcoa, y las chirimías, que según la prensa fueron muy aplaudidos. Para animar al baile, también se instalaron en distintos sitios pianos de manubrio en los que sonaban castizos chotis y pasodobles.

En el Teatro de la Exposición

Aquel día, en el Teatro de la Exposición se celebraron dos funciones, una a las siete de la tarde con La educación de nuestros padres, que llevaba unos días en cartel, y a las diez y media de la noches con La cura, una tragedia humorística de Pedro Muñoz Seca.


Noticias de la prensa local sobre la jornada
  • Las grandes fiestas de la Exposición. En El Noticiero Sevillano. 27 de mayo de 1930, p. 8.

  • El Gobierno de Bolivia condecora a los señores Días Molero y Cruz Conde. En El Noticiero Sevillano, de Sevilla. 25 de mayo de 1930, p. 2.

  • Pabellones de Valencia (publicidad). En El Noticiero Sevillano, de Sevilla. 25 de mayo de 1930, p. 5.

  • Programa de la Exposición del día. En El Noticiero Sevillano, de Sevilla. 25 de mayo de 1930, p. 6.


Cómo citar esta entrada

25 de mayo de 1930. Verbena, iluminaciones extraordinarias y fuegos artificiales. En El Diario de la Exposición, de Juan José Cabrero Nieves y Amparo Graciani, https://www.eldiariodelaexposicion.com/post/25-de-mayo-de-1930. Sujeto a Licencia Creative Commons.





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