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24 de mayo




24 de mayo de 1929

Futbol, Cine, música y teatro en la Exposición



Aquel 24 de mayo, como otros viernes, hubo sesión del Comité Permanente de la Exposición; se trataron asuntos de trámite y se hizo constar en acta el sentir por el fallecimiento del Conde de Colombí que habría de ser trasladado a su viuda.

El programa de aquel día, que no contemplaba ningún evento singular en los pabellones de la Exposición, incluía una interesante jornada vespertina y nocturna, con espectáculos dispersos en distintos puntos del recinto exposicional e incluso de la ciudad, especialmente atractivos para los aficionados al futbol, al cine, a la música y al teatro.

El partido amistoso en el Stadium de la Exposición

En el Stadium de la Exposición se jugó el partido amistoso del Rampla Juniors de Montevideo con el Real Betis Balompié, que inicialmente estaba previsto para el miércoles 22 pero que el mismo día hubo de ser retrasado por la dificultad del equipo visitante de llegar a Sevilla.


Apenas se vendieron entradas, y el campo estaba casi vacío. El interés de los sevillanos por el partido y por la llegada del equipo a Sevilla no se correspondió finalmente con la afluencia de público al partido a pesar de los “precios populares” (2,5 ptas.). El Betis, que estaba el décimo (en última posición) de la Segunda División, optó por llevar a su primer equipo al partido de liga en el campo de Torrero de Zaragoza contra el Iberia Sport Club para tratar de evitar caer de la categoría; de ahí que jugara con la reserva, alineando a Pedrosa, Hernández, Tenorio, Saldaña, Morales, Juárez, Díaz, Germán, Romero, Arbelo y Palacios. De los once jugadores que el domingo anterior (19 de mayo) se habían opuesto al Real Oviedo, venciendo por 3-2, sólo repitió el guardameta Pedrosa.


El Betis perdió el partido por cuatro goles, con un 0-4. El diario La Unión de Sevilla diría que lo ocurrido, aun debiéndose a causas justificadas, no debía repetirse “por el bien de todos”, por la opinión que el público podía formarse de la organización y por el buen nombre del fútbol sevillano en Espàña y en América. Insistía en que no se podía dar al público “gato por liebre”, porque podía ser que en el futuro el público no acudiera al estadio y porque el buen nombre y el prestigio de las sociedades sevillanas podían quedar en entredicho.

En el cinematógrafo de los Estados Unidos

En el cinematógrafo de los Estados Unidos, como era habitual cada día, se proyectó una sesión de cine de acceso gratuito; todo un lujo para los asistentes especialmente teniendo en cuenta lo selecto de la programación.


Parece, pues las fuentes no dejan del todo claro la fecha, que aquel día se proyectó una de las mejores obras dirigidas por John Ford, “El caballo de hierro” ("The iron horse"), un western mudo producido en 1924 por Fox, que en su momento alcanzó un notable éxito, generó importantes beneficios y obtuvo una excelente acogida por parte de la crítica. Durante la proyección, como era habitual, una selecta orquesta interpretaba escogidas composiciones adecuadas a la temática del film. La prensa refiere que se recordaba al público asistente, que observara cierta compostura y que evitaran molestar a las damas. Acceso al film


La música en la Exposición

A las siete de la tarde, la banda militar de los Estados Unidos dio un concierto en la plaza de San Fernando, en honor y como obsequio al Gobernador Civil y a Nicolás Díaz Molero, alcalde de Sevilla. Se interpretaron piezas españolas y de compositores argentinos, venezolanos, mejicanos, chilenos, uruguayos y estadounidenses.

En el Parque de Atracciones, a las diez de la noche, la Banda Municipal de Sevilla, compuesta por sesenta y dos profesores, dio un concierto bajo la dirección del maestro Manuel Font de Anta.


El teatro en la Exposición

En el Teatro de la Exposición, la compañía de Camila Quiroga puso en escena el drama “Nuestros hijos” de Florencio Sánchez, uno de los dramaturgos más destacados en la historia de la literatura argentina.

Noticias de la prensa local sobre la jornada
  • La Comisión permanente de la Exposición y el fallecimiento del conde de Colombi. En El Noticiero Sevillano, de Sevilla. 25 de mayo de 1929, p. 1.

  • Parque de Atracciones. En El Noticiero Sevillano, de Sevilla. 23 de mayo de 1929, p.2.

  • La semana de los Estados Unidos comenzará el día 25. En El Correo de Andalucía, de Sevilla. 24 de mayo de 1929, p. 1.

  • Hoteles del Guadalquivir. En El Correo de Andalucía, de Sevilla. 24 de mayo de 1929, p. 2.

  • Conciertos por la Banda de los Estados Unidos. En El Correo de Andalucía, de Sevilla. 24 de mayo de 1929, p. 3.

  • Teatro Exposición. En El Correo de Andalucía, de Sevilla. 24 de mayo de 1929, p. 4.

  • Garaje de la Exposición. En El Noticiero Sevillano, de Sevilla. 24 de mayo de 1929, p. 5.

  • Semana de EE.UU. En El Noticiero Sevillano, de Sevilla. 24 de mayo de 1929, p. 2.

  • Concierto de la Banda del Ejercito de lo EE.UU. En El Noticiero Sevillano, de Sevilla. 24 de mayo de 1929, p. 2.

  • El partido de ayer en el Estadio. El Noticiero Sevillano, de Sevilla. 24 de mayo de 1929, p. 3.

  • Foot- Ball. Estadio de la Exposición. El Noticiero Sevillano, de Sevilla. 24 de mayo de 1929, p. 3.

  • Llegada a Sevilla de un notable músico colombiano. El Noticiero Sevillano, de Sevilla. 24 de mayo de 1929, p. 3.

  • Los homenajes al Perú y Méjico. El Noticiero Sevillano, de Sevilla. 25 de mayo de 1929, p. 6.

Cómo citar esta entrada

24 de mayo de 1929. Futbol, cine, música y teatro en la Exposición. En El Diario de la Exposición, de Juan José Cabrero Nieves y Amparo Graciani, https://www.eldiariodelaexposicion.com/post/24-de-mayo-de-1929-y-1930. Sujeto a Licencia Creative Commons.





24 de mayo de 1930

la RETRETA ALEGÓRICA



La jornada del sábado 24 de mayo giró en torno a un espectáculo nocturno con el que dieron inicio las Fiestas en Honor de los Descubridores y Colonizadores de América que se prolongarían hasta el jueves 29: una retreta alegórica que desde el Pabellón de Maquinaria recorrería las avenidas del Sector Sur hasta la Plaza de España, donde a continuación habría una retreta musical.


El día no fue noticia en la Exposición. Todo se desarrolló a partir de las nueve de la noche, cuando se encendió la iluminación extraordinaria del recinto, que se apagaría a las doce. A las diez y media, la retreta salió del Pabellón de Maquinaria, donde se habían montado las carrozas, reutilizando las plataformas de las carrozas del Carnaval allí almacenadas. Durante una hora, la retreta alegórica recorrió las principales avenidas de la Exposición llegando a la Plaza de España a las once y media de la noche.


Por eso se mantuvo el precio habitual de la entrada a la Exposición: una peseta para el personal y dos para los vehículos. Quienes quisieran presenciar la retreta alegórica sentados, habrían de abonar la silla, que costaba a cincuenta céntimos en las avenidas del recorrido y una peseta en la plaza.


Ese tardío "arranque" de la jornada coincidía con la marcha de Sevilla de los congresistas del Vll Congreso Internacional de la Propiedad Urbana. Aquella mañana estos habían vuelto al recinto del certamen, donde, acompañados por el presidente de la Cámara de la Propiedad Urbana de Sevilla, habían estado visitando diferentes pabellones donde recibieron obsequios; entre ellos, los de Cuba, Méjico, y Argentina. Por la tarde, en la Real Venta de Antequera, habían tomado un vino de honor y vieron la exhibición de ganado de la corrida del día siguiente. A las nueve y cuarto de la noche, los congresistas salieron para Madrid en el expreso.


Un nuevo modelo de espectáculo para la Exposición

La retreta alegórica era un espectáculo novedoso en la Exposición. Desde el siglo XIX los programas de las ferias sevillanas incluían retretas militares, unos cortejos nocturnos meramente musicales en los que miembros de tropas de diferentes armas recorrían las calles con faroles y antorchas y tocando música. En Sevilla no se desarrollaban retretas alegóricas; en estas, que eran una tradición levantina, se incorporaban escenas alegóricas conformadas por carrozas con grupos escultóricos acompañadas por figurantes a pie con sus correspondientes atributos.


El éxito de la Cabalgata Histórica Mariana de mayo de 1929 propició la búsqueda de un modelo de espectáculo parateatral alternativo que permitiera exaltar y divulgar de un modo diferente el papel de los descubridores y colonizadores de América.


Ante la falta de tradición en la ciudad, la organización de la retreta fue encargada a un afamado constructor de decorados valenciano, Tadeo Villaba Monasterio, al que para desarrollar su tarea se asignó un presupuesto máximo de 50.000 ptas. Este encomendó la ejecución de las esculturas de las carrozas, que simulaban ser de bronce, al escultor levantino Francisco Coret Bayarri. Aún así, todo ello quedó bajo la supervisión del pintor Santiago Martínez, asesor artístico del Comité de la Exposición y de la propia retreta. La historia y la propia arquitectura del recinto sirvieron a Tadeo Villalba como elementos inspiradores a la hora de diseñar las carrozas de la retreta.

Milicias y música en la retreta

El cortejo de la retreta estaba integrado por soldados, marineros, bandas de música y figurantes a pie acompañando las carrozas, las cuales iban iluminadas con reflectores mientras a su paso se disminuía la intensidad del alumbrado público.


Los soldados y los marineros de las fuerzas de la guarnición, que eran cuatrocientos, iban con uniforme de gala y portaban artísticos faroles, con formas variadas y con decoraciones adecuadas al grupo y la carroza que acompañaban.

Por la importancia que la música cobraba en este espectáculo, participaron diferentes bandas: la Municipal, las de los Regimientos de Soria y Granada, las de cornetas y tambores de todos los regimientos de la plaza (Artillería, Intendencia, Ingenieros e Infantería) y las montadas de la Guardia Civil y Caballería. Además, para tocar unas marchas guerreras y composiciones de los siglos XVI y XVII arregladas por dos famosos organistas de la catedral, Norberto Almandoz y el padre Otaño, y también para participar en la retreta musical que, a modo de himno a los descubridores y colonizadores de América, había compuesto el músico mayor del Ejército, Moisés Garía Espinosa, se desplazaron expresamente a Sevilla músicos de otros dos cuerpos; en concreto, el Real Cuerpo de Guardias Alabarderos, del que vinieron tocadores de chirimías y el tambor mayor, y el Cuerpo de los Miqueletes de Guipúzcoa, del que vinieron cuatro tocadores de pífanos y el primer clarín trayendo unos clarines construidos en Austria específicamente para estas fiestas,

Elementos del cortejo

La retreta se abrió con la banda de trompetas de la guardia de Seguridad, con trajes de gala, seguida por un gran número de tropa, de gala, a caballo y después un heraldo, que portaba el estandarte alegórico de la fiesta, al que escoltaban otros cuatro que llevaban estandartes o pendones, con los escudos y las armas de los Reyes Católicos. Tras ellos iba una comitiva formada por distintos grupos, portando diversos objetos que Colón trajo del Nuevo Mundo. Les seguían siete personajes, representando a los indios traídos de América, que llevaban faroles, representando ídolos y joyas y tras ellos la banda de clarines de Miqueletes.

La primera carroza, en cuya construcción intervino José Jiménez Peña, maestro de primera de la casa Vicente Pueyo, se titulaba “Las Joyas”. En su centro, constaba de una representación del sol naciente, aludiendo al Nuevo Mundo, realizada con una estructura luminosa de cuatro caras, confeccionadas por cristales de diferentes colores. En ella aparecían dos indias adoradoras del fuego en actitud de oración, simbolizando las riquezas que Colón trajo de América. En el basamento de la carroza se colocaron elementos de la arquitectura del Pabellón de Méjico y, delante, una cierva decorativa. La carroza iba rodeaba de grupos de indios con ricas indumentarias con faroles. Tras la carroza, iba la banda de cornetas y tambores de la Guardia Civil a caballo, y soldados de Artillería montada con faroles de dibujos alegóricos.


A continuación, formando parte del segundo grupo, iba una sección de marineros del cañonero Laya, que se encontraba fondeado en el puerto; portaban faroles simbolizando estilizadas frutas exóticas que Colón trajo de América. Les seguían la banda de pífanos del Real Cuerpo de Guardias de Alabarderos, y nueve soldados con faroles que precedían a la carroza “Los Descubridores”, ornamentada con un gran número de detalles simbólicos. En esta segunda carroza figuraba un enorme globo terráqueo sobre el que se disponían unas figuras a tamaño natural de Cristóbal Colón y los hermanos Pinzón. Delante de la carroza se reproducía la proa de la carabela Santa María.


El conjunto descansaba sobre pergaminos que representaban las Leyes de Indias, y circundando la bola una cinta con la leyenda “Por Castilla y León, Nuevo Mundo halló Colón”. Las razas aborígenes iban representadas por figuras humanas, con hojas de palmeras y plataneras. Cerraba el cortejo un grupo de chirimías y tambores que interpretan músicas de los siglos XVI y XVII.


Segunda carroza ("Los Descubridores") ("Los Descubridores") que se representa a Colón y los hermanos Pinzón (Fot. de Mundo Gráfico, 11 de junio de 1930, p. 24).








Le seguían cien soldados de los regimientos de Granada, Soria y de Intendencia, que iban a caballo, con faroles artísticos con los escudos y las banderas de los países americanos y de España. La banda de chirimías que ejecutaban piezas populares de la época del descubrimiento y la banda de cornetas del regimiento de Ingenieros, precedían a la tercera carroza que simbolizaba “Las Repúblicas Ibero Americanas”.


Alrededor de su base se dispusieron veintidós jóvenes con indumentarias propias de las repúblicas representadas. En la carroza se simulaba un monumento, de mármoles y jaspes, dedicado a las cinco razas aborígenes. Lo remataba un grupo escultórico de tres indios erguidos con banderas y lanza y a los lados, en un nivel inferior, se disponían dos indias recostadas que portaban arcos. En la base del monumento se representaban los escudos de las repúblicas americanas. Presidía el conjunto, Magallanes sentado en un sitial. Su figura aún no aparecía en la imagen que reproducía Mundo Gráfico. Cerraba este grupo la banda de música del Regimiento de Granada.

Tercera carroza ("Las Repúblicas Iberoamericanas") (Fot. de Mundo Gráfico, 11 de junio de 1930, p. 24).



El cuarto y último grupo se iniciaba con secciones de los Regimientos de Caballería Alfonso XII y Artillería a caballo y soldados del Regimiento de Granada a pie acompañados de heraldos, todos ellos con los artísticos faroles alegóricos a España, a sus antiguos reinos y a Sevilla. A continuación, iba la cuarta carroza titulada “La España del descubrimiento y la España actual”.

Esta gran carroza estaba formada por tres cuerpos rectangulares superpuestos; en los costados del primero, figuraban dos escudos de España de gran tamaño, y a lo largo del mismo un friso de estilo renacentista con esculturas y ornamentos de sabor clásico con grupos de amorcillos, sobre frutos que representaban la riqueza del país. El siguiente cuerpo tenía una amplia cenefa de motivos decorativos con arcos de crestería gótica-florida en la que se intercalaban los escudos de Castilla y León; en este segundo cuerpo, iban muchachas ataviadas con trajes regionales españoles y damas de los Reyes Católicos a la usanza del siglo XV. En los laterales del último cuerpo se insertaron dos relieves que representaban la llegada de Colón a América y el recibimiento que le tributaron los Reyes Católicos a su regreso, los rodaban los escudos de las regiones españolas. Coronando todo el conjunto monumental de la carroza se situaba un gran león dorado que simbolizaba a España. Cerraba el cortejo la Banda Municipal.





Cuarta carroza ("La España del descubrimiento y la España actual") (Fot. de El Noticiero Sevillano, 20 de mayo de 1930, p. 3).





La retreta musical en la Plaza de España

La llegada de la retreta a la Plaza estaba prevista a las once y media de la noche, pero se retrasó y llegó a las doce. A pesar de que la temperatura era desapacible, la plaza estaba completamente abarrotada de público; sus galerías y las torres estaban iluminadas. En la tribuna que se instaló en profeso estaban las autoridades locales, el Comisario Regio, los miembros del Comité y los representantes de los países americanos.


Allí terminó el desfile del cortejo. A continuación, las bandas de los Regimientos de Soria y Granada, la del Municipio, las de cornetas y tambores de Ingenieros, Caballería, Artillería, Guardia civil y Comandancia de Intendencia, interpretaron la retreta musical que, expresamente para este acto, había compuesto Moisés García de Espinosa, músico mayor del Regimiento de Granada.


La pieza, que se consideró el himno de los descubridores y colonizadores, fue muy aplaudida por el público. De ahí que el Comité decidiera repetirla el domingo siguiente, el 1 de junio, a las nueve de la noche, volviendo entonces a tener el mismo éxito, por lo que el 29 de septiembre, durante la Feria de San Miguel de 1930, la retreta volvió a sonar en la Plaza de España.

En el Cinematógrafo de los Estados Unidos

Aquel día, como se venía haciendo durante esa semana, a las cuatro de la tarde se proyectaron en el cinematógrafo de los Estados Unidos una serie de películas sobre aviación, con las que se pretendía mostrar los hechos más notables que en el campo de la aeronáutica habían tenido lugar durante la celebración del certamen. El programa incluía filmaciones entre otros temas, de la primera llegada del Graf Zeppilin a Sevilla, el regreso de los capitanes Jiménez e Iglesias, la partida del «Pájaro Blanco» desde el Aeródromo de Tablada, la visita del doctor Eckener con el Graf Zeppelin a la ciudad de Akron en Estados Unidos.


El teatro en la Exposición

En el Teatro de la Exposición la Compañía de Juan Bonafé y Hortensia Gelabert puso en escena a las diez y cuarto de la noche la obra “La educación de los padres”, de José Fernández del Villar.

Noticias de la prensa local sobre la jornada
  • La cabalgata alegórica de anoche. En El Correo de Andalucía, de Sevilla. 25 de mayo de 1930, p. 3.

  • El desfile de la Retreta Alegórica constituyó un éxito brillantísimo y un espectáculo de la más alta belleza artística. En El Noticiero Sevillano, de Sevilla. 25 de mayo de 1930, p. 1.

  • Vll Congreso Internacional de la Propiedad Urbana. En El Correo de Andalucía, de Sevilla. 25 de mayo de 1930, p. 3.

  • Programa de aviación en el cine de los EE UU. En El Correo de Andalucía, de Sevilla. 24 de mayo de 1930, p. 5.

  • Programa de la Exposición del día. En El Correo de Andalucía, de Sevilla. 24 de mayo de 1930, p. 3.


Cómo citar esta entrada

24 de mayo de 1930. La retreta alegórica. En El Diario de la Exposición, de Juan José Cabrero Nieves y Amparo Graciani, https://www.eldiariodelaexposicion.com/post/24-de-mayo-de-1929-y-1930. Sujeto a Licencia Creative Commons.





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