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11 de mayo




11 de mayo de 1929

Aperturas e INAUGURACIONES


El sábado 11 de mayo de 1929 transcurrió de un modo muy diferente a los días previos, tanto para los sevillanos como para la familia real, que dedicó la mañana a inaugurar algunas instalaciones estatales dejando para la tarde las inauguraciones de aquellos pabellones internacionales que habían quedado pendientes.

La apertura de las instalaciones de las plazas

Coincidiendo con el inicio del fin de semana, se abrían al público una amplia serie de instalaciones de la Exposición. De una parte, los dos pabellones mayores de la Plaza de América, los palacios de Arte Antiguo (Pabellón Mudéjar) y de Bellas Artes (Pabellón Renacimiento), que podían ser visitados de diez y media de la mañana a una y media de la tarde, y de cuatro a ocho de la tarde. De otra, las diferentes instalaciones de la Plaza de España; en concreto, en el edificio inmediato a la Torre Norte, la Escuela Industrial; en el primer sector, las instalaciones dedicadas a la Historia de la Emigración a América, Historia el Descubrimiento y Colonización e Historia retrospectiva Sevillana y la Casa Romántica; en el edificio central, las instalaciones de Instrucción Pública y Fomento; y en edificio inmediato a la Torre Sur, el Palacio del Libro. Era pues un día de expectación, animado también por la puesta en circulación del ferrocarril en miniatura que, durante todo el día y hasta la hora de cierre, transportaba a los visitantes por el recinto.


Los reyes en la Exposición

La jornada de mañana


Aquella mañana, el rey Alfonso XIII y la reina Victoria Eugenia, que el día anterior habían estado visitando algunos pabellones internacionales, acompañados por el general Primo de Rivera y algunos ministros, visitaron e inauguraron dos importantes instalaciones gubernamentales del Sector Sur dedicados a actividades económicas esenciales (la agricultura y la ganadería) y los dos pabellones de las colonias españolas, dejando para la tarde las inauguraciones pendientes de los restantes pabellones internacionales, a excepción del de Guatemala que aún no se había construido.

Comenzaron la jornada en el Pabellón del Aceite, un espléndido edificio proyectado por Vicente Traver, inspirado en los cortijos sevillanos, que estaba emplazado en un amplio predio de la Huerta de San José, situado entre las avenidas de la Reina Victoria (hoy de La Palmera) y de la Infanta Luisa (actual Páez de Rivera), donde se ubica el Colegio Oficial de Aparejadores y Arquitectos Técnicos.



Alfonso XIII en el patio del Pabellón del Aceite el día de su inauguración (fot. de Sánchez del Pando. Archivo Familia Sánchez Apellániz).


La prensa recoge el interés que el rey mostró por las instalaciones dedicadas al proceso de elaboración del aceite, donde le llamó poderosamente la atención la fidelidad con que se había reproducido un antiguo molino de viga que allí se exhibía con objeto de que el visitante pudiera contrastar las diferencias respecto al molino moderno, que también se exponía, construido este en Sevilla en la fundición del ingeniero industrial José Chico.



Alfonso XIII en el Pabellón del Aceite el día de su inauguración recibiendo explicaciones sobre la producción del aceite (fot. de Serrano. Archivo Familia Sánchez Apellániz).


Después, los reyes visitaron los pabellones de las Industrias derivadas de la Ganadería, y de la Lana. Desde allí se desplazaron a la Exposición de Ganados, un extenso complejo que contaba con una pista con tribuna e instalaciones para todo tipo de ganado (boxes, corralizas, jaulas, gallineros…).



A la derecha de la imagen, la Exposición de Ganados, con la pista y sus boxes. Arriba a la izquierda, las casas del futuro barrio de Heliópolis y a la derecha el Stadium de la Exposición (fot. del Archivo ABC).


Desde la tribuna, los reyes presenciaron un desfile equino, de caballos y enganches. En el desfile participaron ejemplares selectos de distintas que habían resultado premiados en la exposición de Jerez de la Frontera; estuvieron a cargo de algunos profesionales reconocidos, como el caballista Eugenio Luque, quien realizó acrobacias a la andaluza, y el rejoneador Cañero, cuyos ejercicios de equitación la prensa refirió como “maravillosos”.


El caballista Eugenio Luque saludando a los reyes en la tribuna real de la Exposición de Ganados (fot. de Sánchez del Pando. Archivo Familia Sánchez Apellániz).



El rejoneador Cañero saludando a Alfonso XIII en la tribuna real de la Exposición de Ganados (fot. de Sánchez del Pando. Archivo Familia Sánchez Apellániz).


Después del desfile de enganches, entre los cuales, según la prensa destacó especialmente uno de Pickman, Xifré, profesor de equitación militar del Regimiento de Covadonga, presentó los caballos adiestrados en esta alta escuela de equitación realizando una serie de ejercicios ecuestres que según la prensa fueron muy aplaudidos.


Enganche de Pickman en el desfile del día de la inauguración de la Exposición de Ganados (fot. de Serrano. Archivo Familia Sánchez Apellániz).


Durante los cinco días siguientes, del 11 y el 16 de mayo, de seis a ocho de la tarde, en la pista de la Exposición de Ganados hubo un desfile diario de ejemplares selectos y una exhibición del propio Xifré de los caballos adiestrados en la escuela, mientras la Banda Municipal de Sevilla amenizaba el acto.


Al finalizar la exhibición, los reyes inauguraron los dos pabellones de las colonias españolas, construidos en un área segregada, en su extremo Sur, a los Jardines de Las Delicias. Primero, visitaron el Pabellón de Marruecos, donde en la puerta daban guardia de honor varios soldados de la guardia de Su Majestad Imperial el Jalifa. La jornada matutina concluyó con la visita al Pabellón de Guinea Ecuatorial, anexo al marroquí, en el que, tras recorrer sus instalaciones, ya en el patio, los reyes presenciaron las danzas de los pamúes, los corisqueños y los habitantes de Hannobón.


Sus Majestades en el Pabellón de Guinea Ecuatorial en la inauguración del pabellón (fot. de Serrano. Archivo Familia Sánchez Apellániz).



La jornada de tarde

En la tarde del 11 de mayo, los reyes reanudaron las visitas a los pabellones americanos. Comenzaron por el Pabellón de la República Oriental del Uruguay, en el Sector Norte-San Telmo. Después fueron a los pabellones de Las Delicias, primero al de Pabellón de Venzuela, hoy desaparecido, que estaba situado junto al de Guatemala (entonces no construido), y posteriormente al vecino Pabellón de la República Argentina, en el que Alfonso XIII recibió como regalo una montura criolla de cuero. Terminaron en el Pabellón de Chile, que aún estaba inconcluso debido a la demora generada por haber sido las obras interrumpidas en varias ocasiones.


Sus Majestades en volviendo al Pabellón de Argentina el día de su inaugiración tras visitar el pabellón del diario La Nación de Buenos Aires (fot. de Sánchez del Pando. Archivo Familia Sánchez Apellániz, publicada en la Revista La Esfera).



Tras visitar e inaugurar todas las instalaciones internacionales, Alfonso XIII dirigió a los presidentes de estos países sendos telegramas en los que expresaba su satisfacción por haberlos inaugurado y reconocía y agradecía la generosidad de las naciones americanas al concurrir a la muestra.



La jornada de noche

Por la noche en el salón Carlos III del Alcázar, artísticamente exornado con tapices, los reyes ofrecieron una cena a los representantes de las delegaciones americanas, las autoridades locales y el Comité de la Exposición.

La música en la Exposición

La actividad musical del día fue un concierto de música del Orfeón Vasco en el Patio de los Naranjos de la Catedral. Se celebró a las seis de la tarde. Era el segundo concierto de esta agrupación durante el certamen.


Noticias sobre la jornada en la prensa local

  • Los reyes visitaron ayer mañana el pabellón de Agricultura inaugurando después la Exposición de Ganados. En El Correo de Andalucía, de Sevilla, 12 de mayo de 1929, p. 1.

  • Por la tarde estuvieron los Reyes en los Pabellones del Uruguay, Venezuela, Argentina y Chile. En El Correo de Andalucía, de Sevilla, 12 de mayo de 1929, p. 2.

  • Las instalaciones de la Plaza de España. En El Correo de Andalucía, de Sevilla, 11 de mayo de 1929, p. 1.

  • Desde hoy quedan abiertas al público las instalaciones de la Plaza de España. En El Noticiero Sevillano, de Sevilla, 11 de mayo de 1929, p. 1.

  • Los Reyes, las infantas, el jefe del Gobierno y algunos ministros visitan esta mañana los pabellones de Agricultura, la Exposición de Ganadería, el pabellón marroquí y el de la Guinea. En El Noticiero Sevillano, de Sevilla, 12 de mayo de 1929, p. 8.

  • Segundo concierto del Orfeón Vasco. En El Noticiero Sevillano, de Sevilla, 12 de mayo de 1929, p. 2.


Cómo citar esta entrada

11 de mayo de 1929. Aperturas e inauguraciones. En El Diario de la Exposición, de Juan José Cabrero Nieves y Amparo Graciani, https://www.eldiariodelaexposicion.com/post/11-de-mayo-de-1929-y-1930. Sujeto a Licencia Creative Commons.





11 de mayo de 1930

ACTIVIDADES DOMINICALES



Durante el domingo 11 de mayo de 1930, en ningún caso un domingo especial, los eventos más destacados fueron la habitual misa de doce en el Pabellón de Castilla la Vieja y León, en memoria de los iniciadores y creadores de la Exposición ya fallecidos, y la llegada a la ciudad de la Masa Coral Cacereña.


La misa dominical

La misa en el Pabellón de Castilla la Vieja y León, que en aquella ocasión coincidía con el nacimiento de Luis Rodríguez Caso, iniciador del Certamen, fue oficiada por un ilustre salesiano salmantino, José Aparicio. La prensa refiere la asistencia de numeroso público; entre otros, y además de los descendientes de los recordados (los hijos de Rodríguez Caso, el marqués de Luca de Tena y miembros de las casas de Urbina, Colombí y Aníbal González), asistió José Francos Rodríguez, ex ministro y presidente de la Asociación de la Prensa de Madrid, quien después de la ceremonia visitó el pabellón acompañado de Juan Ignacio Luca de Tena y de Pérez Otero, delegado del pabellón de las diputaciones castellano-leonesa.

La llegada de la Masa Coral Cacereña

Como había anunciado en su sesión previa la Comisión Permanente de la Exposición, el día 11, procedente de Cáceres, llegó a la Estación de Plaza de Armas, la Masa Coral Cacereña, que habría de participar en el programa de la Semana de Extremadura. Los cien orfeonistas de la coral, fundada en 1927 por el prestigioso José Gómez Crespo, fueron recibidos en la estación por el teniente de alcalde del Ayuntamiento de Sevilla Sánchez Pineda, en representación del conde de Halcón, el Comisario Regio de la Exposición, Carlos Cañal, los presidentes de las Diputaciones Provinciales de Sevilla y Cáceres, el delegado del Pabellón de Extremadura y otras autoridades.

La Masa Coral Cacereña. ( En El Noticiero Sevillano, de Sevilla, 13 de mayo de 1930, p. 1).


La Masa Coral Cacereña daría dos conciertos. Uno, al día siguiente, el lunes 12 de mayo, en el Teatro de la Exposición y a beneficio de la Asociación Sevillana de Caridad y del monumento a Zurbarán que se levantaría más tarde en Sevilla. El otro, programado para el martes 13, sería en el propio Pabellón de Extremadura, y estaría destinado a las autoridades sevillanas y a las delegaciones extranjeras, regionales y provinciales de la Exposición. Para el mismo marco temporal, se había programado proyectar en el salón de actos del pabellón de Portugal una película sobre la región y dictar una serie de conferencias por parte de Abelardo Covarsi, José López Prudencio y Justo López en el Salón de Actos de la Plaza de España.

Opciones de ocio. Cine, teatro e iluminación artística

Siendo domingo, la Exposición ofrecía diferentes alternativas de ocio. Una opción interesante era visitar las instalaciones del recinto ya que ese día de la semana, considerado “día popular”, los precios eran más bajos. De hecho, la entrada de adultos al recinto costaba cincuenta céntimos, y veinticinco la de niños de entre seis y doce años y la de militares sin graduación. El importe de los billetes de coche era de dos pesetas.


Las otras tres opciones eran asistir a alguna sesión de cine, a una función de teatro, o ir a ver la iluminación general extraordinaria del recinto en alguno de los dos sectores de la Exposición, el Norte o el Sur. Las sesiones de cine se ofrecían en los pabellones de Argentina y Chile y en el Cinematógrafo de Estados Unidos, que funcionaba de diez de la mañana a una de la tarde; el del pabellón de Argentina, lo hacía de cinco a ocho de la tarde y el de Chile de seis a ocho de la misma. Ir al cine era compatible con disfrutar de la iluminación general extraordinaria de los sectores N y S del recinto, que era de ocho de la tarde a nueve de la noche, e incluso con ir al Teatro de la Exposición a ver a las cuatro y media la representación de la obra "El Ladrón". Pero no con ir a la segunda de las funciones de teatro de aquella jornada: el estreno a las ocho y cuarto de la tarde, de la comedia de López de Haro, “Ella o el Diablo”.

Noticias sobre la jornada en la prensa local

  • La misa en el pabellón de Castilla la Vieja y León. En El Noticiero Sevillano, de Sevilla, 13 de mayo de 1930, p. 1.

  • El concierto de la Masa Coral. En El Noticiero Sevillano, de Sevilla, 13 de mayo de 1930, p. 1.

  • Programa de la Exposición del día. En El Correo de Andalucía, de Sevilla, 13 de mayo de 1930, p. 3.



Cómo citar esta entrada

11 de mayo de 1930. Actividades dominicales. En El Diario de la Exposición, de Juan José Cabrero Nieves y Amparo Graciani, https://www.eldiariodelaexposicion.com/post/11-de-mayo-de-1929-y-1930. Sujeto a Licencia Creative Commons.





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